La propuesta de reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas en México se encuentra pendiente de discusión y eventual aprobación. Si se concreta, su implementación podría iniciar de forma gradual, posiblemente a partir del segundo semestre de 2026.

La clave para evitar desequilibrios financieros y operativos reside en adoptar una estrategia de transición paulatina y apoyarse en la tecnología de gestión de tiempos, tal como lo demuestran las experiencias de países como Colombia y España.

El impacto focalizado: sector operativo vs. administrativo

El impacto de la reforma no será uniforme. La mayoría del personal administrativo o de oficina (que ya labora 5 días y alrededor de 40 horas) verá un cambio casi nulo.

La medida está dirigida principalmente a las empresas cuya operación es continua y demanda turnos de 6 días, como las fábricas, la industria manufacturera, las tiendas departamentales, los restaurantes y el sector de servicios. Es en estos roles operativos, que concentran un alto volumen de personal con jornadas de 48 horas y un solo día de descanso, donde la reforma obliga a la mayor reingeniería en la gestión de turnos.

Lecciones de gradualidad: Colombia y España como guía

Para evitar un impacto abrupto en la productividad del sector operativo, la experiencia internacional aconseja la gradualidad.

  • Colombia: Históricamente, Colombia tenía una de las jornadas máximas más largas de América Latina (48 horas). La Ley 2101 de 2021 busca reducir esta carga a 42 horas semanales para mejorar el bienestar y la productividad, acercándose al promedio de la OCDE.
  • España: En España, la jornada máxima ya era de 40 horas semanales, pero la reforma busca una nueva reducción, en negociación, a 37.5 horas sin reducción salarial, centrando el debate en la eficiencia del tiempo efectivo y el derecho a la desconexión.

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Estrategias de implementación

  • El Modelo colombiano de reducción progresiva: Colombia implementó la reducción de 48 a 42 horas de forma escalonada a lo largo de cuatro años (un ejemplo de manual para la gradualidad). Este enfoque permite a las empresas analizar, optimizar procesos y mitigar el impacto en los costos laborales mediante incrementos graduales de productividad.
  • España, control horario y enfoque en negociación: Aunque la implementación final a 37.5 horas podría ser más directa, España se ha centrado en la obligatoriedad de un registro de jornada preciso y en la negociación sectorial para fomentar la eficiencia y eliminar el tiempo dedicado a tareas innecesarias.

La lección para México es clara: la clave reside en el tiempo de adaptación y una planificación estratégica meticulosa para el sector productivo.

Tácticas empresariales para minimizar el impacto operativo

Para convertir la reducción de horas en una oportunidad y no en un aumento de costos operativos, las empresas (especialmente en el sector de manufactura y servicios) deben enfocarse en optimizar la productividad:

  • Rediseño de procesos: Identificar y automatizar tareas repetitivas para enfocarse en la eficiencia y los resultados.
  • Gestión inteligente de turnos: Implementar modelos de turnos rotativos y compactados optimizados para cubrir la operación continua con menos horas por empleado, evitando la dependencia excesiva en la contratación masiva o en el pago de horas extra.
  • Cultura de resultados: Fomentar una cultura laboral enfocada en objetivos cumplidos en lugar de en el tiempo de permanencia.
  • El factor tecnológico: La nómina y el control justo en operaciones.

El cambio de jornada tiene una implicación directa y crítica en la nómina, especialmente en el sector operativo, donde la compleja gestión de turnos, horas extra y recargos puede generar pasivos laborales y pagos injustos. Por ello, la tecnología se convierte en un habilitador indispensable para un cambio exitoso. 

Una transición sin errores financieros es imposible sin herramientas que automaticen el control horario, garantizando así la justicia laboral: que la empresa cumpla con la nueva ley, que la nómina se calcule correctamente para cada empleado y, sobre todo, que se eviten los sobrecostos por errores humanos o el pago indebido de horas extra.

El uso de sistemas de control de tiempos y asistencia permite:

  • Precisión y cumplimiento en turnos: 
  • Configurar automáticamente los nuevos parámetros de la jornada y gestionar la complejidad de los roles de turno (rotativos, nocturnos, fines de semana).
  • Registrar las horas trabajadas en tiempo real para una auditoría precisa.
  • Impacto financiero cero: 
  • Asegurar el cálculo justo de la nómina al automatizar el pago de horas extra y recargos, minimizando errores.
  • Generar reportes que permiten a la dirección tomar decisiones informadas sobre la gestión de turnos y la necesidad de nuevas contrataciones, evitando impactos financieros inesperados.

México tiene una oportunidad histórica para transformar su productividad y el bienestar laboral. Adoptar un enfoque gradual y estratégico respaldado por la tecnología adecuada para gestionar tiempos y nómina, es la vía más segura para implementar la jornada de 40 horas sin afectar la operación. Este cambio no tiene por qué ser complejo con Human Control de Tiempos, puedes automatizar la asistencia, ajustar turnos con precisión, evitar errores en horas extra y obtener visibilidad total de tu operación. Una herramienta diseñada para garantizar cumplimiento, eficiencia en esta nueva etapa. Contáctanos aquí para más información.